Cada vez nos importan más las condiciones en las que se produce todo aquello que consumimos y exigimos información de donde se ha producido no solo lo que comemos también lo que vestimos y lo relacionado con cosmética, etc. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en materia legislativa, transparencia y etiquetado.   Por ejemplo, ¿sabemos las condiciones laborales en las que se han producido las frutas y verduras que vamos a consumir o la ropa y calzado que compramos? ¿nos preguntamos la cantidad de petróleo consumido para producir, procesar y transportar lo que vamos a comprar y/o consumir? Esta mirada de consciencia se puede ampliar a los ámbitos relacionados con el confort de nuestras casas, el consumo eléctrico, mirando su origen renovable, los muebles, los electrodomésticos o incluso el tipo de pinturas; así como la perdurabilidad de cada objeto que compramos.

Consumir de manera Consciente es sencillamente usar la cabeza a la hora de consumir. En primer lugar pensar si realmente tenemos la necesidad de consumir o comprar determinado producto o servicios y en segundo lugar repensar nuestros hábitos de consumo. Dónde y qué necesitamos comprar y consumir  y en qué condiciones se han producido los productos, serían algunas de las preguntas que nos podríamos hacer si queremos ser conscientes de nuestro consumo cotidiano.

En definitiva el consumo responsable busca impulsar alternativas sostenibles, locales y cercanas, que, en el caso de los alimentos, también sean ecológicas y de temporada, con el objetivo de minimizar el impacto medioambiental en su producción, distribución y transporte. Además, el consumo consciente es crítico con un sistema que perpetúa las desigualdades sociales entre personas, pueblos, mujeres y hombres.

Con todo ello, el consumo consciente responsable y Transformador, pretende promover un cambio social hacia un modelo de producción y consumo que no acentúe esas desigualdades y que sea solidario, justo y equitativo.

¿Cómo afectan nuestros hábitos de consumo (alimenticios) al planeta -cambio climático…- y a la sociedad en general  -pobreza, salud…-?

Nuestros hábitos de consumo tienen repercusiones multidimensionales a escala global y local. La decisión de compra interfiere de manera decisiva en el planeta, en nuestra salud, en el metabolismo económico de las ciudades y en la igualdad social y de género.

Las personas consumidoras tenemos un enorme poder de decisión en todas esas cuestiones cuando decidimos comprar productos de cercanía, ecológicos, de comercio justo, artesanos etc. o contratar determinados servicios.

En Saretuz nos gusta hablar de consumo transformador, porque sin duda el modelo económico condiciona el modelo de ciudad y por lo tanto, consumir  de manera consciente tiene el “poder “de transformar realidades.

Es  urgente y necesario caminar hacia un consumo responsable en todas sus vertientes: en el consumo energético, alimenticio, textil, cultural, etc. y por eso desde Saretuz queremos promover entre la ciudadanía donostiarra una Cultura de Consumo Consciente Responsable y Transformador para una vida más justa y equitativa  que contribuya a la transformación económica, social y medio ambiental a través de la erradicación de las desigualdades existentes entre pueblos, personas, mujeres y hombres.

En este sentido, la red está abierta a cualquier persona que quiera colaborar en materia de consumo responsable, aportando ideas, tiempo  y saberes.

Las claves a tener en cuenta a la hora de hacer una compra sostenible.

Teniendo en cuenta lo mencionado hasta ahora, una compra sostenible seria tener en cuenta varios factores. En lo que a alimentación se refiere, consumir aquellos alimentos de cercanía, de producción local y/o km 0. Si nos referimos a pescados y marisco, por ejemplo, pensar en aquellos que respeten los ciclos vitales, reducir el consumo de carne roja y alimentos altamente procesados o bebidas azucaradas. Es importante planificar lo que se va a comprar evitando el exceso y posterior pérdida. Estas opciones de compra permiten asegurar también la perdurabilidad de las economías locales.El consumo ocal, supone reducir por ejemplo el coste de transporte y en consecuencia la emisión de gases contaminantes. También reducimos embalajes cuando optamos por consumir productos de cercanía ya que un producto que viaja poco tiene menos embalajes. Sin embrago vemos que el plástico invade muchos de los alimentos y objetos que compramos. Elegir un producto sin plasticos, comprando  a granel por ejemplo. Además, los productos locales tienen precios mas justos por ausencia de intermediarios y la trazabilidad también está mas focalizada.

Consumir productos de comercio justo a su vez, es garantía de que las condiciones laborales y salariales son dignas. Productos artesanos por su parte, garantizan también la calidad y durabilidad de los productos etc..Todos estos factores influyen directamente en la sostenibilidad de nuestra compra.

Entendiendo que la compra sostenible no solo tiene que ver con aquello que nos metemos en la boca sino con la sostenibilidad en la producción de alimentos, considerando también los consumos de agua y energía para producirlos. Una compra sostenible será aquella que se ha producido en condiciones óptimas en origen y justas en lo referente a las condiciones del medio rural donde se producen. Sin olvidarnos de las condiciones laborales de las personas  así como que se garanticen la igualdad de derechos entre mujeres y hombres.

En Donostia hacer una compra sostenible es fácil, cómodo y saludable. Por eso diseñamos el mapa saretuz, accesibleen nuestra web www.saretuz.eus  donde se visibilizan y localizan todos aquellos comercios y servicios que ofrecen otra forma de consumir. No solo en lo referente a alimentación sino también en el consumo de ropa, calzado, cultura, servicios, etc…

Saretuz, 4 de Junio de 2019